martes, 27 de julio de 2010

Luis Corvalán, la vía pacífica y la vía chilena al socialismo

La muerte de protagonistas de otros tiempos, como las efemérides, convoca a la reflexión. Son momentos únicos desde los cuales construir y reconstruir nuevos sentidos acerca de nuestro pasado reciente. Nuestra propia historia y nuestro presente, además, demandan una comprensión más acabada de nuestro devenir, por lo que, desde el oficio de historiador, aportar con elementos de análisis al debate social constituye un imperativo ético y, más aún, la razón misma de nuestra función.

En la mañana del 21 de julio de 2010, dejó de existir Luis Corvalán, quizás el dirigente más destacado del Partido Comunista de Chile. Profesor primario y periodista, ingresó al PC en 1933, desempeñándose principalmente en los periódicos comunistas de la época. Integró el Comité Central en 1950, y ya en 1958, tras la muerte de Galo González, fue electo Secretario General, cargo que ejercería hasta 1989. Desde 1961 hasta el golpe militar de 1973, además, ocupó un escaño senatorial, transformándose en el principal polemista de su colectividad y uno de los líderes más influyentes de la vieja democracia chilena.El pensamiento político y el legado histórico de Corvalán están íntimamente imbricados con una de las principales fuerzas ideológicas de la política chilena.

El Partido Comunista de Chile, nacido junto con el proceso de modernización social, política y económica del país en el siglo XX, representó y encauzó las aspiraciones de cambio social de un significativo sector de la sociedad chilena, adscribiendo al mismo tiempo a la ideología revolucionaria más relevante de la centuria. Tanto Corvalán como el PC, en ese sentido, son producto de ese doble movimiento: su enraizamiento efectivo en los sectores populares locales y su conexión siempre explícita con un modelo global específico, el comunismo soviético. Mucho se discutió, y aún se sigue haciendo, sobre esta relación no necesariamente contradictoria. Su naturaleza está dada por los avatares del siglo pasado, es decir, por aquella progresiva -y conflictiva- integración ideológica a escala mundial, expresada de distintas formas en las múltiples realidades locales.

El comunismo chileno y Corvalán, a lo largo de su historia, supieron convivir con esa situación.

Aceptaron y defendieron el discurso ideológico soviético, y aún sus políticas revolucionarias tanto al interior del país como en su proyección hacia el mundo. Se transformaron en los paladines de la Revolución de Octubre en Chile, basando en ese referente originario su acción política y sus perspectivas futuras. El marxismo soviético, hilo conductor de su práctica y saber legitimador de su propia existencia, fue asumido como un conjunto de principios inalterables, según los cuales debía moverse tanto el Partido como la “historia”, hacia la supresión final de las diferencias de clase y la explotación del hombre por el hombre. Corvalán fue, por ende, un revolucionario. Y ello implicaba asumir una postura antisistema, en donde la realidad existente era considerada susceptible de una modificación radical.

Ello no significó, sin embargo, la marginación del PC de la vida político-institucional chilena, por más que otras fuerzas políticas lo hayan intentado. De hecho, la historia del comunismo chileno puede leerse como el continuo intento de integración al sistema democrático en la perspectiva de cambios revolucionarios futuros. Por supuesto, no fue fácil. Acosado en sus primeros años por las autoridades estatales y aún por organizaciones civiles (como las Ligas Patrióticas), el PC sufrió tempranamente su primera clandestinidad durante los años del autoritarismo ibañista. Durante los treinta, fraguó la alianza del Frente Popular junto a socialistas y radicales, aún cuando no era un partido reconocido legalmente. Sin participar en el gabinete de Aguirre Cerda, concentró sus energías en el cumplimiento del programa de gobierno, hasta que los vaivenes de la política chilena y global destruyeron la coalición. En la segunda posguerra lo volvieron a intentar, esta vez con Gabriel González Videla, a quien contribuyeron decisivamente a instalar en la Moneda y a cuyo primer gabinete se incorporaron El crecimiento electoral del PC, la agudización de las rivalidades partidarias, el despuntar de la Guerra Fría y el viraje del propio González Videla hacia el anticomunismo, terminaron con la presencia comunista en el gobierno, primero, y con su propia existencia legal, después.

La Ley de Defensa Permanente de la Democracia proscribió al PC por diez años, hasta que en 1958 una mayoría de partidos de centro-izquierda, junto con transparentar el sistema electoral, derogó dicha ley.

Corvalán se hizo cargo del PC en esa última coyuntura. Fue, también, el momento en que la izquierda marxista se rearticuló y unificó, construyendo la base política y programática desde la cual aspirar autónomamente al poder.

Junto al Partido Socialista y otras colectividades menores –aglutinados en el Frente de Acción Popular- el PC animó la vida política chilena durante la convulsa década de los sesenta. No es menor el hecho de que en los años de mayor profundización democrática de la historia republicana chilena (1958-1973) el PC haya asumido un rol protagónico en la vida política nacional. Hay en ese sentido una correlación evidente entre democratización y surgimiento de distintas propuestas de cambio social, una de las cuales se identificaba con un tránsito revolucionario hacia formas socialistas de convivencia. El PC extendió en esos años sus redes hacia distintas esferas de la realidad nacional. Tuvo una presencia parlamentaria imponente, contaba con medios de comunicación de masas influyentes, fueron mayoría continua en el mundo sindical y contaron entre sus filas con destacados intelectuales y artistas nacionales.

A pesar de los resquemores de sus opositores, Corvalán y el PC no abogaron por un asalto violento al poder. De hecho, Corvalán fue el principal defensor de lo que entonces se conoció como “vía pacífica”. En 1971 publicó Camino de victoria, una compilación de ensayos escritos durante los sesenta en torno a esta idea. En síntesis, podría decirse que Corvalán pensó posible un tránsito pacífico, institucional y gradual del capitalismo al socialismo gracias al alto desarrollo democrático e institucional de Chile. El Estado, si bien entendido como una manifestación del dominio de clase, fue concebido también como una estructura permeable y posible de controlar por medios democráticos, desde el cual se podían impulsar los cambios sociales anhelados por los sectores populares. Este conjunto de ideas se entroncaron, no sin discusiones, con las desarrolladas entonces por Salvador Allende y parte del socialismo chileno. Fue esa la materia prima de lo que después se conocería como la “vía chilena al socialismo”, nombre dado al proyecto revolucionario que animó al gobierno de la Unidad Popular entre 1970 hasta su derrocamiento en 1973.

El golpe militar significó una profunda derrota de estas concepciones. No solamente porque el experimento revolucionario acabó abruptamente, envuelto en querellas internas, crisis económica e intentos sediciosos de la oposición. La derrota tampoco acaba en la instalación de una férrea dictadura militar y el inicio de una represión exterminista en contra de las colectividades de izquierda y sus adherentes, si bien esa es su cara más trágica y condenable.

También ese 11 de septiembre se destruyó la concepción de la “vía pacífica”, aquella posibilidad aún no experimentada de cambios revolucionarios en democracia. Corvalán fue capturado y conducido a los centros de reclusión del régimen, hasta que en 1976 fue canjeado por un disidente soviético y enviado a Moscú.

Mientras tanto, el PC asumió la interpretación soviética sobre el golpe chileno, criticando la falta de medios militares para defender la revolución y el exceso de confianza en la institucionalidad “burguesa”. La dureza de la dictadura -que hizo del anticomunismo el fundamento de sus políticas represivas- la destrucción del tejido social y los cambios en la misma composición del PC, entre otros factores, provocaron el viraje de la colectividad hacia formas armadas de lucha, contraviniendo su desarrollo histórico e hipotecando sus posibilidades futuras de integración política. La rigidez ideológica y la ambigua posición mostrada ante el proceso de transición a la democracia, sumadas a los intentos explícitos de exclusión del PC por parte de las fuerzas de centro y derecha, terminaron por sumir al comunismo en una posición de marginalidad durante los gobiernos de Concertación, a pesar de que hizo suyas banderas muy sentidas por la mayoría social, como la equidad, la profundización democrática y la defensa de los Derechos Humanos.

Corvalán fue testigo y actor también de estos procesos, aunque quizás no con el protagonismo de otras épocas. Fiel a sus principios de obediencia partidaria, apoyó el “cambio de línea” y, desde Moscú, defendió la ortodoxia ideológica de la colectividad. La “vía pacífica” había muerto.

La vuelta al Parlamento del Partido Comunista a finales del 2009 parece implicar una nueva etapa en su ya casi centenaria vida. Luis Corvalán, ya retirado, alcanzó a observar con alegría ese suceso. El fin de la exclusión puede ser, también, la vuelta del péndulo hacia aquella constante histórica del PC interrumpida por la dictadura y sus consecuencias: bregar por la transformación profunda y progresiva de la sociedad a través de la integración en la institucionalidad democrática.

Respeto y admiro a este hombre honesto y noble a quien tuve el honor y el placer de conocer en vida, que aunque teníamos ideales muy distintos siempre tolero mis conceptos y formar de ver la vida como el de respetar las diferentes formas de pensar de los demás, era un hombre pacífico y que me causaba profunda confianza a pesar de casi nunca estar de acuerdo, Don Luis descanse en paz. Y este no es un adiós sino un hasta pronto y gracias por su aporte a la diversidad, a la tolerancia y al saber.

Piñera desecha indulto masivo para Bicentenario y excluye a condenados por DD.HH.

En respuesta a las propuestas de la Iglesia Católica y Evangélica, el Presidente anunció indultos particulares "en forma prudente y restrictiva" y dejó fuera a los que cumplan penas por homicidios, violaciones, abusos a menores y crímenes de lesa humanidad. Ello, pese a que la Iglesia pidió analizar el grado de responsabilidad de ex militares sentenciados.

El ministro Cristián Larroulet asistió ayer a la misa que celebra todos los domingos en la Catedral el cardenal Francisco Javier Errázuriz, al mediodía. Al finalizar la ceremonia, el titular de la Segpres se acercó al arzobispo para informarle sobre la respuesta que poco antes había entregado el Presidente Sebastián Piñera a las propuestas de indulto que tanto la Iglesia Católica como las Evangélicas hicieron durante la semana pasada, con motivo del Bicentenario.

Acompañado por Larroulet y el ministro de Justicia, Felipe Bulnes, el Mandatario descartó enviar un proyecto de ley al Congreso para otorgar un indulto general y anunció que aplicará, en cambio, indultos particulares "en forma prudente y restrictiva, analizando caso a caso".

Piñera explicó que se considerarán criterios restrictivos, como la avanzada edad de los reclusos, enfermedades terminales y razones humanitarias equivalentes. Sin embargo, aseguró que quedarán excluidos de dicho beneficio quienes hayan sido condenados por actos terroristas, narcotráfico, homicidio, violaciones o abusos contra menores, y crímenes de lesa humanidad. En su propuesta, la Iglesia dedicó un párrafo especial a quienes cumplen penas por delitos contra los DD.HH. En él se planteaba considerarlos a la hora de aplicar beneficios, bajo ciertos parámetros: grado de responsabilidad que le cupo a cada uno, si actuaron con libertad, si tuvieron gestos de humanidad y si han manifestado arrepentimiento. Sin embargo, Piñera descartó conceder indultos a cualquier persona condenada por crímenes cometidos durante el régimen militar.

En sus conversaciones con dirigentes de la Concertación y la Alianza, Piñera recibió peticiones explícitas en ese sentido. Por ello, ya desde el inicio del debate sobre el tema, desde La Moneda se habían dado señales respecto de la postura que tomaría el gobierno, adoptando criterios como unidad nacional, humanidad y lucha antidelincuencia (ver claves).El presidente de la Conferencia Episcopal, Alejandro Goic, dijo anoche en Tolerancia Cero que "no pensamos que la propuesta iba a tener el rechazo que tuvo", y dijo que un factor que influyó son los casos de pedofilia que han aparecido en los medios.

Piñera anunció, además, que el gobierno buscará mejorar la calidad de vida de los reclusos y sus condiciones en las cárceles, y pidió un balance de la situación en ellas (ver recuadro). Una hora y media antes de hacer el anuncio, Piñera se reunió con Larroulet, Bulnes y el asesor presidencial Ignacio Rivadeneira. En La Moneda, terminaron de afinar los detalles del texto en el que trabajaron desde el miércoles, tras conocer la propuesta de la Iglesia. Fuentes de gobierno señalan que el debate evidenció diferencias en el gabinete. La postura inicial de Larroulet -que compartía el ministro de Defensa, Jaime Ravinet-, de acoger la propuesta de la Iglesia, chocaba con el escepticismo de Bulnes y del ministro Rodrigo Hinzpeter, firme detractor de cualquier tipo de indulto.

El Pc califica de "sensata" la decisión del Presidente Piñera sobre el indulto

Quedaron tranquilos porque no se realizarán indultos a nadie implicado en causas de violaciones a los derechos humanos.

El diputado Guillermo Teillier, presidente del Partido Comunista, cree que fue sensata la decisión del presidente Sebastián Piñera de rechazar la aplicación de un indulto general.
"Creo que habría sido un agravio al conjunto de la humanidad que se ha empeñado este último tiempo en lograr que los crímenes de lesa humanidad no prescriban. Porque se han cometido crímenes tan horrorosos en el mundo", señaló Teillier a CNN Chile.

El mandatario señaló el domingo que no haría un indulto general pero que revisaría algunos casos muy excepcionales. En ese sentido Teillier se mostró confiado en la palabra del presidente Piñera y que no habrá indulto de ningún tipo para los violadores de derechos humanos.

El timonel del PC cree también que es necesaria una discusión más a fondo sobre el tema del indulto, lo que significa la delincuencia nivel social, la falta de educación y la desigualdad en Chile.

Pamela Pereira: "Hubiera querido que los gobiernos de la Concertación hablaran con está misma claridad"

"Gracias, Presidente", fue la frase con que la abogada Pamela Pereira -querellante en emblemáticas causas de derechos humanos, como el caso Prats- inició ayer su análisis sobre la decisión del Presidente Sebastián Piñera de rechazar la idea de un indulto general y excluir de plano los delitos de lesa humanidad, entre otros, para eventuales beneficios.

"No tengo ningún reproche a lo que ha dicho el Presidente, ninguno", agregó la profesional y militante del PS, quien incluso fue más lejos al criticar los indultos que dictaron los gobiernos de la Concertación.

"Hubiera querido que los gobiernos de la Concertación hablaran con esta misma claridad y con el sentido de oportunidad con que se hizo", afirmó. Quienes no quedaron completamente satisfechos con la decisión de Piñera fueron los miembros de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos.

Su presidenta, Lorena Pizarro, aseguró que es necesario que el Gobierno explicite que quedan excluidos de la opción de indulto "todos los agentes del Estado que cometieron delitos contra chilenos y chilenas en el periodo de la dictadura".

"Necesitamos asegurar aquella situación. Si bien el Presidente hoy día (ayer) ha dicho que excluye a los sujetos vinculados a crímenes de lesa humanidad, para nosotros es fundamental que aquello sea especificado", explicó la dirigenta, quien agregó que "en el caso a caso está el peligro".

En la agrupación pretenden ser recibidos por el Mandatario para aclarar el punto y, según explican, no dejar ningún espacio a los abogados de condenados en casos de derechos humanos para pedir el beneficio.

Para la abogada Pereira, en cambio, no hay dudas: "El Presidente fue clarísimo. Yo no voy a distorsionar lo que él ha dicho: No al indulto general y en el caso de indultos particulares excluyó explícitamente la categoría de crímenes de lesa humanidad y otros delitos muy graves de connotación social. Yo comparto esa postura y me quedo con eso, que es lo central".

Más escéptico se mostró el abogado Nelson Caucoto -querellante en múltiples casos de derechos humanos-, quien valoró la decisión, pero prefiere ver si se cumple.

"Vamos a estar muy atentos fundamentalmente si hay un indulto de carácter particular también en materia de lesa humanidad a pesar de que él (el Presidente) lo ha descartado. Vamos a ver lo que va a pasar", señaló el profesional.

Caucoto, coincidiendo con la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, planteó que en el análisis caso a caso podría haber espacio para otorgar indultos a condenados por delitos vinculados a los derechos humanos.

"El tema es que en materia de derechos humanos hay que defender a ultranza los principios, y este principio de que no hay indulto, no hay prescripción, no hay amnistía, tiene que ver con una obligación fundamental que tiene el Estado de Chile que es no menoscabar el castigo, la sanción", explicó el abogado.

¡No a las reeleccines!

Mis declaraciones de que, no obstante la solidaridad con la Presidenta Bachelet frente a los ataques injustos que se le hacen, “es un error plantear su reelección”, han desatado una polémica interesante, salvo los juicios de algunos que en vez de debatir han preferido las descalificaciones.Lo primero a indicar es que hay una corriente universal contraria a las reelecciones de presidentes. Hay países que las prohíben de modo absoluto (México, Ecuador) o las permiten sólo para un período inmediato, pero luego la niegan para siempre (en Estados Unidos, Bill Clinton, cuya popularidad hoy supera a la de Obama, no podrá ser reelegido nunca).

Otros la autorizan, pero no inmediata, sino por períodos sucesivos: Argentina, Perú, Chile. En la vereda contraria, Chávez las considera ilimitadas, y otros como Uribe o Fujimori, que intentaban tres reelecciones sucesivas, debieron ceder, el primero acatando una decisión institucional, y el segundo, porque el intento provocó su caída.

La razón de la oposición a las reelecciones es que afectan negativamente a la democracia, debilitan a los partidos, impiden su renovación e incluso los destruyen, y, peor, introducen en el sistema político entero una dosis de personalismo que es tóxica. Obviamente las reelecciones no son el único factor de decadencia política —ella nunca tiene una sola causa—, pero sí son una contribución. La experiencia no deja dudas. Perú, que tuvo un sistema de partidos incipiente, hoy lo tiene destruido en parte por los afanes reeleccionistas de Belaunde, García, Fujimori y ahora Toledo. En Colombia, los intentos de Uribe provocaron el rechazo de sus propios partidarios, señalando que afectaba negativamente a la democracia, los partidos y la probidad. El aporte a la destrucción de la democracia venezolana hecha por los propósitos reeleccionistas de Carlos Andrés Pérez y Rafael Caldera es conocido.

Las comparaciones anteriores no significan decir que tienen la misma altura moral Bachelet que Fujimori, Kirchner o Uribe. Se trata de que ningún sistema político se construye a partir de la virtud individual de uno de sus miembros, sino de la necesidad de limitar el poder y someterlo a normas, quienquiera que lo ejerza. El mal gobierno ronda por igual a los justos que a los corruptos, y el abuso de poder es más indignante y difícil de controlar cuando se hace en nombre de la virtud.

Las reelecciones, además, personalizan la política en torno de un nombre y conducen, más luego que tarde, al caudillismo. El debate se centra en torno de una persona, de lo que fue su pasado gobierno y lo que podría ser su futuro gobierno. El debate sobre ideas, siempre escaso, se hace casi imposible y la renovación de la política, más difícil. Los adversarios centran su acción en una campaña negativa, destinada a destruir al ex gobernante, y sus partidarios agotan sus fuerzas en su defensa hasta quedar exhaustos para generar nuevos proyectos. Los partidos, sus nombres e ideologías, ceden ante los “kirchnerismos”, “uribismos”, “chavismos”, “correísmos”, “danielismos”. Perú, cuyo éxito económico es empañado por su decadencia política, en los próximos años no discutirá sobre cómo enfrentar esa crisis, sino acerca de la vuelta o no de Alan García, que ya antes de abandonar su actual Presidencia insinúa su propósito de una nueva reelección. La vocación de gran potencia de Brasil supone el desarrollo de un sistema político maduro y no de un caudillismo, a lo que desgraciadamente apunta el que el Presidente Lula, después de dos períodos sucesivos, flirtee con su reelección en 2014.

Tengo el mayor aprecio por la Presidenta Bachelet, pero lamentaría mucho, por ella, por su partido y por el país, que los próximos años fueran una discusión por ensalzarla o destruirla; por apostar a su reelección o a su ruina; por la división de su partido en torno de su nombre. Al contrario de los que me acusan de proponer jubilarla, creo que su figura sólo ganaría influencia, nacional e internacional, y su gobierno reconocimiento si desechara su reelección.

jueves, 22 de julio de 2010

Oposición anticipa rechazo en el Congreso a la iniciativa de indulto de la Iglesia

Si en el oficialismo el jefe de la bancada de diputados RN, Mario Bertolino, calificó la propuesta de la Iglesia como "valiosa, integradora y conciliadora" y su par de la UDI, Patricio Melero, consideró que la iniciativa es "justa y equilibrada", en la Concertación rechazaron que el documento pidiera evaluar "caso a caso" la situación de condenados por delitos a los derechos humanos ocurridos durante el régimen militar.

En las semanas previas éste fue el punto más resistido por los parlamentarios y dirigentes de la oposición, quienes ya habían advertido su negativa a revisar casos relacionados con delitos de lesa humanidad.

"Vamos a exigir el cumplimiento estricto de los tratados internacionales que Chile ha suscrito", señaló el senador DC Andrés Zaldívar, quien si bien valoró la propuesta integral entregada ayer por la Iglesia, reafirmó su "visión crítica" respecto a posibles indultos para casos de violaciones a los derechos humanos.

En el PS, la senadora Isabel Allende fue más allá y calificó como un "profundo error" que la Iglesia haya mezclado delitos imprescriptibles de lesa humanidad con la situación de cárceles y la necesidad de rehabilitación en condenados por delitos menores.

Asimismo, el jefe de bancada PPD, Ramón Farias, afirmó que la Iglesia Católica "se equivoca al pedir un indulto a aquellos que mataron a sus propios feligreses en la época de la dictadura".
Los líderes del PC y el ex candidato presidencial Marco Enríquez-Ominami también se sumaron al rechazo a dar libertad o beneficios carcelarios a ex uniformados.

Mientras el diputado y presidente del PC, Guillermo Teillier, aseguró que la Iglesia no puede pedir al Parlamento que se desentienda de tratados internacionales previos, desde México, donde se encuentra participando en un foro de integración latinoamericana, el ex diputado y actual presidente del PRO criticó duramente la facultad presidencial del indulto y pidió su derogación definitiva.

miércoles, 21 de julio de 2010

Gracias Mónica por tu amor.

Querida y amada Mónica en estos 6 meses que cumplimos ayer para mi han sido maravillosos siempre me entregas una sonrisa, tu incondicional apoyo y un verdadero amor que sé que es algo mutuo, te deseo lo mejor y sabes que cuentas conmigo en las buenas y en las malas, estás son algunas y sentimientos que te escribí y otros que transcribi con todo esto te quiero expresar mi amor irrestricto, un cariño verdadero y un agradecimiento por todo mi amor, te amo y te extraño.

Cuando amas de verdad el corazon se convierte en tu razon.

El amor es un santo perfume quien lo respira prefiere ahogarse antes que expulsarlo.

Amor es la razon de vivir y una vida sin amor no es vida.

Lo del exterior siempre llama la atención, lo del interior siempre llama al amor.

El amor es una sentimiento que no se puede ocultar, si no lo dice la boca lo dice el dulce mirar.

El amor no tiene definición, por que definir es limitar y el amor no tiene limites.

El amor es lo que te hace inolvidable y lo que ayuda a saber que estas vivo.

Cuando el amor es magico se llama destino.

Todos los hombres somos iguales, lo que nos hace diferentes es la mujer que elegimos.

El amor es lo mas deseado en la vida, el amor causa dolor pero en su momento alegria.Sin el no podemos vivir y con el no sabemos vivir pero al final de todo, el amor es nuestra razon de existir.

El amor es un sentimiento que nunca se puede olvidar y cuando lo llevas dentro jamas lo podras sacar.

Decir te amo son palabras que se las lleva el viento, demostrar que amas a alguien eso es lo que nunca se olvida y lo que mas vale.

El amor es el único estimulo de la vida.

Los amores son como los niños recien nacidos, hasta que no lloran no se sabe si vive.

El amor aveces te engaña, te desafia y te miente, pero todo eso te lleva darte cuenta que sin el no podrias vivir.

El amor es como un ser vivo, si no lo alimentas acaba muriéndose.

Las lagrimas son la ultima sonrisa del amor.

En una mirada se puede regalar el mar y en un beso el infinito.