“te extraño”
Mi amor, en verdad te extraño
Extraño tus besos, extraños tus manos
Pero mas extraño tu voz diciendo “te amo”
Extraño tu risa contagiosa
Viendo esas películas graciosas
Y extraño tus lágrimas tan tiernas
Cuando el cine el final feliz nunca llegaba
Te extraño, tanto que no pude evitar ahora
Escribirte esta carta para tocar tu alma
Porque se que cuando la leas
Algo de mi volverá a tu memoria
¡Leí tantas veces la carta!
Que puedo describirla de memoria
Y sentí que al tenerla entre mi manos
Le tenia a el y a nuestra historia
Le di un beso
Como queriéndole besar en ella
Y la destruí en silencio
Queriendo destruir este dolor ¡Que ahora me agobia!
PD: Poema dedicado a Mónica con todo mi amor y cariño.
jueves, 12 de agosto de 2010
miércoles, 11 de agosto de 2010
Dossier colombiano consigna el apoyo de siete integrantes del PC a actividades FARC en Chile
"A partir de los dispositivos técnicos de alias 'Raúl Reyes' (líder guerrillero muerto en marzo de 2008) se han identificado alrededor de 300 documentos digitales donde queda en evidencia el trabajo realizado por la comisión internacional de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) en Chile...".
Así parte el capítulo "Influencia de las FARC en Chile" adjuntado al dossier que la Fiscalía Nacional de Colombia hizo llegar a su par chilena el pasado 27 de junio. El documento confirma la presencia de mapuches en campamentos del Frente 48 de la guerrilla colombiana y, además, entrega reveladores antecedentes sobre las redes FARC en el país.
Parte de los detalles apuntan al supuesto apoyo que dirigentes del Partido Comunista (PC) chileno entregan a las FARC.
"Los elementos de información, a su vez, muestran la participación y apoyo en las actividades de las FARC de 7 integrantes del Partido Comunista de Chile, relacionados además con las actividades de la Coordinadora Continental Bolivariana (Carlos Casanueva, Guillermo Teillier, Lautaro Carmona, Sergio Sepúlveda, Daniel Núñez, Jorge Insunza y Andrés Lagos)", dice el texto que también maneja los departamentos de inteligencia de las policías.
Teillier y Carmona fueron elegidos diputados en la última parlamentaria de diciembre.
Consultado anoche sobre el dossier, Carmona se mostró sorprendido. Dijo desconocer "la fidelidad y propósito" del documento. "Nombran allí a varios militantes PC, pero no sé en qué contexto... me parece un asunto extemporáneo", comentó.
El documento señala, también, que las actividades guerrilleras en el país comenzaron el año 2001 por Jairo Lesmes Bulla, alias "Javier Calderón" (capturado en 2008). "Posteriormente, las actividades FARC fueron asumidas por Manuel Olate Céspedes, alias 'Roque', quien recibía orientaciones directamente de alias 'Raúl Reyes'". Olate es el chileno que apareció en las primeras fotos que se obtuvieron del computador de Reyes. En ellas se los ve (a Olate con Reyes) días antes del bombardeo que terminó con la vida del líder FARC en Ecuador.
Otro dato que llama la atención de la inteligencia es un supuesto ofrecimiento de armas a la guerrilla por parte del MIR.
"El chileno, en diálogo privado, se nos identifica como del MIR y nos hace la siguiente oferta:
entregar a las FARC, en nombre de la organización, como solidaridad, más de 8 toneladas de fusiles M-16 que tienen encaletados en el norte de Chile. Nosotros tendríamos que transportarlos desde allá...", se lee.
El dossier agrega detalles de la permanencia de Olate y otros tres chilenos en el campamento del abatido Raúl Reyes. Dice que, incluso, elaboraron un video que fue presentado en el II Congreso de la Coordinadora Continental Bolivariana (CCB) en Quito.
"En el grupo de chilenos se identificó a Manuel Francisco Olate, Valeska Carolina López, José Bozo y Mónica Paz, integrantes de la célula FARC en Chile", acota.
En el documento, un testigo reconoce a Daniel Domingo Canío Tralcal como el mapuche que estuvo en el campamento FARC. En el texto, el testigo dice que observó a "esta persona" a fines de febrero de 2008 en el campamento guerrillero del Frente 48 de las FARC.
Así parte el capítulo "Influencia de las FARC en Chile" adjuntado al dossier que la Fiscalía Nacional de Colombia hizo llegar a su par chilena el pasado 27 de junio. El documento confirma la presencia de mapuches en campamentos del Frente 48 de la guerrilla colombiana y, además, entrega reveladores antecedentes sobre las redes FARC en el país.
Parte de los detalles apuntan al supuesto apoyo que dirigentes del Partido Comunista (PC) chileno entregan a las FARC.
"Los elementos de información, a su vez, muestran la participación y apoyo en las actividades de las FARC de 7 integrantes del Partido Comunista de Chile, relacionados además con las actividades de la Coordinadora Continental Bolivariana (Carlos Casanueva, Guillermo Teillier, Lautaro Carmona, Sergio Sepúlveda, Daniel Núñez, Jorge Insunza y Andrés Lagos)", dice el texto que también maneja los departamentos de inteligencia de las policías.
Teillier y Carmona fueron elegidos diputados en la última parlamentaria de diciembre.
Consultado anoche sobre el dossier, Carmona se mostró sorprendido. Dijo desconocer "la fidelidad y propósito" del documento. "Nombran allí a varios militantes PC, pero no sé en qué contexto... me parece un asunto extemporáneo", comentó.
El documento señala, también, que las actividades guerrilleras en el país comenzaron el año 2001 por Jairo Lesmes Bulla, alias "Javier Calderón" (capturado en 2008). "Posteriormente, las actividades FARC fueron asumidas por Manuel Olate Céspedes, alias 'Roque', quien recibía orientaciones directamente de alias 'Raúl Reyes'". Olate es el chileno que apareció en las primeras fotos que se obtuvieron del computador de Reyes. En ellas se los ve (a Olate con Reyes) días antes del bombardeo que terminó con la vida del líder FARC en Ecuador.
Otro dato que llama la atención de la inteligencia es un supuesto ofrecimiento de armas a la guerrilla por parte del MIR.
"El chileno, en diálogo privado, se nos identifica como del MIR y nos hace la siguiente oferta:
entregar a las FARC, en nombre de la organización, como solidaridad, más de 8 toneladas de fusiles M-16 que tienen encaletados en el norte de Chile. Nosotros tendríamos que transportarlos desde allá...", se lee.
El dossier agrega detalles de la permanencia de Olate y otros tres chilenos en el campamento del abatido Raúl Reyes. Dice que, incluso, elaboraron un video que fue presentado en el II Congreso de la Coordinadora Continental Bolivariana (CCB) en Quito.
"En el grupo de chilenos se identificó a Manuel Francisco Olate, Valeska Carolina López, José Bozo y Mónica Paz, integrantes de la célula FARC en Chile", acota.
En el documento, un testigo reconoce a Daniel Domingo Canío Tralcal como el mapuche que estuvo en el campamento FARC. En el texto, el testigo dice que observó a "esta persona" a fines de febrero de 2008 en el campamento guerrillero del Frente 48 de las FARC.
domingo, 8 de agosto de 2010
"Las figuras jóvenes de la Concertación no conocen la pobreza"
“El paradigma de que la DC y la izquierda se preocupan por la pobreza se murió”. La lapidaria conclusión es del alcalde de Puente Alto, Manuel José Ossandón, mientras recorre la población Francisco Coloane de su comuna, una de las más pobladas del país, con más de 550 mil habitantes.Ossandón lleva 18 años como alcalde. Dos períodos en Pirque y tres en Puente Alto.
En la última elección obtuvo 70%, y fue el alcalde más votado de su partido. Ahora es quien lidera —junto al senador Francisco Chahuán— la nueva comisión de RN para la superación de la pobreza.
Fue un especial encargo del presidente de la colectividad, Carlos Larraín, quien al ser reelecto llamó a RN a acercarse al mundo popular. El partido está decidido a poner ese tema entre los ejes prioritarios de su agenda, tal como lo hizo la UDI en los 80.Mientras camina, el alcalde continúa con su crítica, utilizando incluso términos que alguna vez fueron una bandera de los socialistas: “La política chilena se ha ‘aburguesado’. Las figuras jóvenes más potentes de la Concertación —salvo Claudio Orrego, alcalde de Peñalolén— no conocen la pobreza.
Muchos han estudiado fuera del país, pero no conocen la pobreza”.Ossandón dice que habla con autoridad, y afirma que conoce el tema a diario, en terreno. Y está seguro de que Piñera tiene una oportunidad histórica: “ser el Presidente de los pobres y de la clase media”.Pero para lograrlo, el alcalde dice que hay varios pasos previos.“Primero, hay que darse cuenta de que la pobreza no sólo se mide. No basta la encuesta Casen. La pobreza se siente y se vive”, dice.
Por eso afirma que es crítico del enfoque, a su juicio “economicista”, del ministro de Mideplan, José Antonio Kast.“La pobreza no sólo se soluciona con el crecimiento económico y el empleo. Ésos son criterios muy economicistas que no resuelven el problema.
La pobreza tiene un componente espiritual muy fuerte. Hay que respirarla y vivirla. Hay que buscar soluciones no ‘para los pobres’, sino que con ellos”. Ossandón tiene una teoría. Y la ha expuesto en seminarios internacionales a los que lo han invitado: “Las políticas públicas sin Dios —o sin trascendencia, para los que no son creyentes— son un total fracaso”.
Levanta la mano apuntando a los blocks de la población El Volcán II, que tienen rejas en cada piso y tomas improvisadas alrededor de los edificios, donde —describe el alcalde— para ampliarse “impera la ley del más fuerte”. En el sector hay escasez de servicios y por las noches abunda el tráfico de drogas.“Puente Alto fue una muestra de ese fracaso. Por poca plata se le dio casa a mucha gente, pero el sueño de la casa propia hoy es una pesadilla. Y la culpa no es de un solo gobierno.
Durante la dictadura a alguien se le ocurrió la brillante idea —dice, irónico— de trasladar mucha gente a la zona sur de la Región Metropolitana. La Concertación consolidó ese modelo construyendo blocks donde la gente no tiene una vida digna. Esos blocks hay que demolerlos”.Así las cosas, advierte que no se saca nada con la creación del sueldo ético familiar, medida estrella del nuevo gobierno, si no se dan soluciones integrales. “Que una persona gana un poco más de plata no va a solucionar los problemas de delincuencia, falta de servicios o de salud en su sector”.
Así que propone medidas urgentes: “Darle mayor poder resolutivo a la atención primaria en los consultorios. Más carabineros para la zona sur de Santiago. Enfrentar el estatuto docente para premiar a los profesores buenos y castigar a los malos. Poner énfasis en los adultos mayores”.Por último, Ossandón afirma que se debe fortalecer la familia. “A uno lo tildan de cartucho porque defiende a la familia. Pero esto no es un tema religioso.
Una familia estable les da más posibilidades a las personas de ser felices y desarrollarse”. Y tiene otra recomendación para Piñera: los municipios —de todos los colores políticos— deben tener un rol fundamental en la superación de la pobreza. “Si el Gobierno no lo entiende así, sus políticas no tendrán éxito”.
En la última elección obtuvo 70%, y fue el alcalde más votado de su partido. Ahora es quien lidera —junto al senador Francisco Chahuán— la nueva comisión de RN para la superación de la pobreza.
Fue un especial encargo del presidente de la colectividad, Carlos Larraín, quien al ser reelecto llamó a RN a acercarse al mundo popular. El partido está decidido a poner ese tema entre los ejes prioritarios de su agenda, tal como lo hizo la UDI en los 80.Mientras camina, el alcalde continúa con su crítica, utilizando incluso términos que alguna vez fueron una bandera de los socialistas: “La política chilena se ha ‘aburguesado’. Las figuras jóvenes más potentes de la Concertación —salvo Claudio Orrego, alcalde de Peñalolén— no conocen la pobreza.
Muchos han estudiado fuera del país, pero no conocen la pobreza”.Ossandón dice que habla con autoridad, y afirma que conoce el tema a diario, en terreno. Y está seguro de que Piñera tiene una oportunidad histórica: “ser el Presidente de los pobres y de la clase media”.Pero para lograrlo, el alcalde dice que hay varios pasos previos.“Primero, hay que darse cuenta de que la pobreza no sólo se mide. No basta la encuesta Casen. La pobreza se siente y se vive”, dice.
Por eso afirma que es crítico del enfoque, a su juicio “economicista”, del ministro de Mideplan, José Antonio Kast.“La pobreza no sólo se soluciona con el crecimiento económico y el empleo. Ésos son criterios muy economicistas que no resuelven el problema.
La pobreza tiene un componente espiritual muy fuerte. Hay que respirarla y vivirla. Hay que buscar soluciones no ‘para los pobres’, sino que con ellos”. Ossandón tiene una teoría. Y la ha expuesto en seminarios internacionales a los que lo han invitado: “Las políticas públicas sin Dios —o sin trascendencia, para los que no son creyentes— son un total fracaso”.
Levanta la mano apuntando a los blocks de la población El Volcán II, que tienen rejas en cada piso y tomas improvisadas alrededor de los edificios, donde —describe el alcalde— para ampliarse “impera la ley del más fuerte”. En el sector hay escasez de servicios y por las noches abunda el tráfico de drogas.“Puente Alto fue una muestra de ese fracaso. Por poca plata se le dio casa a mucha gente, pero el sueño de la casa propia hoy es una pesadilla. Y la culpa no es de un solo gobierno.
Durante la dictadura a alguien se le ocurrió la brillante idea —dice, irónico— de trasladar mucha gente a la zona sur de la Región Metropolitana. La Concertación consolidó ese modelo construyendo blocks donde la gente no tiene una vida digna. Esos blocks hay que demolerlos”.Así las cosas, advierte que no se saca nada con la creación del sueldo ético familiar, medida estrella del nuevo gobierno, si no se dan soluciones integrales. “Que una persona gana un poco más de plata no va a solucionar los problemas de delincuencia, falta de servicios o de salud en su sector”.
Así que propone medidas urgentes: “Darle mayor poder resolutivo a la atención primaria en los consultorios. Más carabineros para la zona sur de Santiago. Enfrentar el estatuto docente para premiar a los profesores buenos y castigar a los malos. Poner énfasis en los adultos mayores”.Por último, Ossandón afirma que se debe fortalecer la familia. “A uno lo tildan de cartucho porque defiende a la familia. Pero esto no es un tema religioso.
Una familia estable les da más posibilidades a las personas de ser felices y desarrollarse”. Y tiene otra recomendación para Piñera: los municipios —de todos los colores políticos— deben tener un rol fundamental en la superación de la pobreza. “Si el Gobierno no lo entiende así, sus políticas no tendrán éxito”.
La DC, la Patria y el Bicentenario
Esta es la hora de la identidad. ¿Se puede proponer un proyecto de futuro que no esté enraizado en la historia propia y en la historia compartida? El Bicentenario nos interpela como chilenos y también como democratacristianos en términos de una necesaria reflexión sobre nuestro lugar en la historia nacional.
Nos identificamos con los valores de la república que empezó a gestarse en 1810, la que se funda en dos vertientes doctrinarias y dos valores esenciales: la libertad y la igualdad de ciudadanos que se hacen responsables del bien común, sobre la base de un estatuto de derechos individuales que establecen un límite al poder del Estado. La igualdad y la libertad son el cimiento de la historia que se inicia en ese entonces. Esa igualdad, que en el siglo XIX se redujo al ámbito civil, y esa libertad restringida, devinieron en igualdad social y participación política. Fue el paso de la república liberal a la república democrática.
La Democracia Cristiana proviene del republicanismo cristiano; de aquella vertiente que hizo suyas las libertades modernas como complementarias a la tradición cristiana. La DC nació en el seno del Partido Conservador y se separó de él y de todas las corrientes políticas que a lo largo del siglo XX opusieron progresivamente el valor de la libertad con el valor de la igualdad; el de individuo y comunidad. Eso fue lo esencial del social cristianismo en el período de entreguerras.
Muchas de las proposiciones que se hicieron en ese entonces han perdido validez, como el corporativismo, que devino a la postre en autoritarismo. Lo que no se puede negar es que nuestra tradición social cristiana ha sido fiel a la vocación republicana y democrática.
En nuestra historia partidaria hemos cometido muchos errores, qué duda cabe, y los hemos asumido con auténtico espíritu de autocrítica. Lo hemos hecho sin complejos, porque han sido errores políticos, pero lo que nunca ha variado es nuestra adhesión a la democracia a secas, aquella fundada en la libertad y en la igualdad, esa democracia que no es protegida ni popular.
Jamás coqueteamos con los autoritarismos y totalitarismos del siglo XX. En eso, no nos hemos perdido nunca.Tenemos una interpretación de la historia de Chile a partir de los dos pilares que constituyen la tradición republicana y que nos identifican. No nos interesa una historia ideológica que nos afirme en nuestros propios prejuicios. No la necesitamos. Porque no es el pasado lo que nos mueve y nos convoca, es la tradición.
La tradición de los valores de la libertad y la igualdad —a los que hemos querido sumar los de comunidad, solidaridad y justicia social— que significó la fundación de la república. Son valores universales, pero para nosotros tienen unos rostros, una tierra, unos dolores que son constitutivos de aquello que en 1810 se llamó la patria. El patriotismo entonces —un concepto tan degradado más tarde por el nacionalismo— era el amor a esa comunidad humana que tenía un nombre y que se llamaba Chile.
Podemos decir, como chilenos y democratacristianos, que somos hijos de esa tradición que hemos tratado de cuidar y que nos mueve profundamente a construir la patria que se hizo república y que se hizo democracia. Ese es, en definitiva, el significado profundo de nuestro “Movimiento Amplio por la Renovación” (MAR): se trata de un gran acto de amor por Chile.
Nos identificamos con los valores de la república que empezó a gestarse en 1810, la que se funda en dos vertientes doctrinarias y dos valores esenciales: la libertad y la igualdad de ciudadanos que se hacen responsables del bien común, sobre la base de un estatuto de derechos individuales que establecen un límite al poder del Estado. La igualdad y la libertad son el cimiento de la historia que se inicia en ese entonces. Esa igualdad, que en el siglo XIX se redujo al ámbito civil, y esa libertad restringida, devinieron en igualdad social y participación política. Fue el paso de la república liberal a la república democrática.
La Democracia Cristiana proviene del republicanismo cristiano; de aquella vertiente que hizo suyas las libertades modernas como complementarias a la tradición cristiana. La DC nació en el seno del Partido Conservador y se separó de él y de todas las corrientes políticas que a lo largo del siglo XX opusieron progresivamente el valor de la libertad con el valor de la igualdad; el de individuo y comunidad. Eso fue lo esencial del social cristianismo en el período de entreguerras.
Muchas de las proposiciones que se hicieron en ese entonces han perdido validez, como el corporativismo, que devino a la postre en autoritarismo. Lo que no se puede negar es que nuestra tradición social cristiana ha sido fiel a la vocación republicana y democrática.
En nuestra historia partidaria hemos cometido muchos errores, qué duda cabe, y los hemos asumido con auténtico espíritu de autocrítica. Lo hemos hecho sin complejos, porque han sido errores políticos, pero lo que nunca ha variado es nuestra adhesión a la democracia a secas, aquella fundada en la libertad y en la igualdad, esa democracia que no es protegida ni popular.
Jamás coqueteamos con los autoritarismos y totalitarismos del siglo XX. En eso, no nos hemos perdido nunca.Tenemos una interpretación de la historia de Chile a partir de los dos pilares que constituyen la tradición republicana y que nos identifican. No nos interesa una historia ideológica que nos afirme en nuestros propios prejuicios. No la necesitamos. Porque no es el pasado lo que nos mueve y nos convoca, es la tradición.
La tradición de los valores de la libertad y la igualdad —a los que hemos querido sumar los de comunidad, solidaridad y justicia social— que significó la fundación de la república. Son valores universales, pero para nosotros tienen unos rostros, una tierra, unos dolores que son constitutivos de aquello que en 1810 se llamó la patria. El patriotismo entonces —un concepto tan degradado más tarde por el nacionalismo— era el amor a esa comunidad humana que tenía un nombre y que se llamaba Chile.
Podemos decir, como chilenos y democratacristianos, que somos hijos de esa tradición que hemos tratado de cuidar y que nos mueve profundamente a construir la patria que se hizo república y que se hizo democracia. Ese es, en definitiva, el significado profundo de nuestro “Movimiento Amplio por la Renovación” (MAR): se trata de un gran acto de amor por Chile.
miércoles, 4 de agosto de 2010
Aprender a veces duele
En el fútbol hay derrotas que duelen, y mucho. La que hoy recibió la "U" ante Chivas de Guadalajara por la Copa Libertadores fue una de ellas. Duele primero porque implicó la eliminación del conjunto azul de este importante certamen continental. Duele además porque el resultado 2 a 0 fue en casa y ante su propio público, coronando una campaña simplemente magra como local. Y además duele porque, a diferencia de la semifinal del 96, ahora el equipo que estaba al frente era totalmente ganable: hace 14 años se cayó contra el River Plate de Enzo Francescoli, Hernán Crespo, Juan Pablo Sorín, Ariel Ortella y Marcelo Gallardo, es decir el mejor River Plate de la historia. En cambio, Chivas de Guadalajara era abordable, pero simplemente no se pudo lograr la meta. Duele por donde se le mire.
Pero tal vez una de las cosas bonitas de este deporte es que nos permite aprender de los errores, y así poner en práctica esas fallas para, en un futuro cercano, convertirlas en virtudes. Una cosa que me llamó mucho la atención es que la "U" sacó muy buenos resultados afuera y malos en casa. Es que de visita se jugaba a no perder, y el esquema 4-4-1-1 permitía ponerle un cerrojo al arco defendido por el buen meta Miguel Pinto. Pero de local, y la intención debía ser otra, el D.T. Gerardo Pelusso ponía el mismo esquema táctico, pero ahora apostando a que las cosas serían diferentes ¿Cómo iba a cambiar tanto un equipo si no cambiaban ni la alineación ni los nombres empleados? En el fútbol si se quiere no perder, hay que emplear las piezas para ello, pero cuando se desea ganar y ser protagonista, también debe empeñarse todo el equipo en eso, lo cual comienza desde el once inicial con que se salta a la cancha hasta la actitud con que se afronte el partido, pasando por una serie de otras variantes que rara vez eran modificadas. Aunque admito que, en lo personal, siempre he sido de la idea de jugar igual en todas las canchas: atacando y ahogando al elenco contrario, algo que muy pocos equipos actuales hacen.
La "U" se vio que tiene una columna vertebral muy sólida, conformado por jugadores como Mauricio Victorino, Miguel Pinto, Felipe Seymur y Wálter Montillo, los cuales son de nivel internacional. Pero para ganar un torneo internacional se necesita un elenco mucho más homogéneo, donde las diferencias entre "los buenos" y "los malos" no sean tan evidentes ¿Cómo se logra eso? De la misma forma en que lo hizo Chivas: con una fuertísima cantera de jugadores formados en casa. No olvidemos que el gran mérito de Chivas es estar en la final de Libertadores sólo con futbolistas mexicanos, muchos de los cuales provienen de las fuerzas básicas de la institución, en las cuales Chivas invierte una millonaria suma año a año, cifra que es incluso mucho más alta que la que gasta en los propios refuerzos. Sólo con esa política de "darle tiraje a la chimenea" en una forma hiper-profesionalizada se puede llegar a suplir los puntos débiles, lo cual a este nivel es una "ventaja comparativa" (término muy usado en Economía) que pocas escuadras del mundo poseen.
¿Qué más? Unas palabras para Chivas, el vencedor de hoy. Si bien deberían sentirse orgullosos del triunfo y de la forma en que se obtuvo, y también de su exitosa política de formación de talentos en casa e identificados plenamente con el club, creo que es una vergüenza que llegue a la final un elenco que jugó la mitad de partidos que la "U". Sí, porque Chivas empezó el torneo recién en octavos de final, debido a que el año pasado había abandonado el campeonato por culpa de la llamada "gripe porcina", un problema totalmente extrafutbolístico. Espero que cosas así no se den nuevamente, aunque haya sido una compensación para muchos "justa". Así, los que deben aprender de este partido no sólo son los jugadores, entrenador y dirigentes de la "U", sino que también la gente que organiza la Copa Libertadores, para que este tipo de situaciones no se vuelvan a repetir.
Finalmente, ya no más conclusiones, sino que un sincero agradecimiento a los jugadores de la "U" por habernos hecho ilusionarnos con poder tocar la Copa Libertadores y volver a ponernos en la cúspide del fútbol sudamericano después de 14 años. Para ellos van estas palabras: "Recuerden que siempre contarán con nuestro apoyo, ganen o pierdan, porque ser hincha de este equipo es algo que va más allá del resultado, porque es actitud y es sentimiento lo que nos impulsa. Me siento orgulloso de ser chuncho, tanto ahora en la gloria de una tremenda campaña internacional, como en las derrotas más dolorosas o en las caídas más humillantes. En verdad, gracias por todo muchachos..."
Pero tal vez una de las cosas bonitas de este deporte es que nos permite aprender de los errores, y así poner en práctica esas fallas para, en un futuro cercano, convertirlas en virtudes. Una cosa que me llamó mucho la atención es que la "U" sacó muy buenos resultados afuera y malos en casa. Es que de visita se jugaba a no perder, y el esquema 4-4-1-1 permitía ponerle un cerrojo al arco defendido por el buen meta Miguel Pinto. Pero de local, y la intención debía ser otra, el D.T. Gerardo Pelusso ponía el mismo esquema táctico, pero ahora apostando a que las cosas serían diferentes ¿Cómo iba a cambiar tanto un equipo si no cambiaban ni la alineación ni los nombres empleados? En el fútbol si se quiere no perder, hay que emplear las piezas para ello, pero cuando se desea ganar y ser protagonista, también debe empeñarse todo el equipo en eso, lo cual comienza desde el once inicial con que se salta a la cancha hasta la actitud con que se afronte el partido, pasando por una serie de otras variantes que rara vez eran modificadas. Aunque admito que, en lo personal, siempre he sido de la idea de jugar igual en todas las canchas: atacando y ahogando al elenco contrario, algo que muy pocos equipos actuales hacen.
La "U" se vio que tiene una columna vertebral muy sólida, conformado por jugadores como Mauricio Victorino, Miguel Pinto, Felipe Seymur y Wálter Montillo, los cuales son de nivel internacional. Pero para ganar un torneo internacional se necesita un elenco mucho más homogéneo, donde las diferencias entre "los buenos" y "los malos" no sean tan evidentes ¿Cómo se logra eso? De la misma forma en que lo hizo Chivas: con una fuertísima cantera de jugadores formados en casa. No olvidemos que el gran mérito de Chivas es estar en la final de Libertadores sólo con futbolistas mexicanos, muchos de los cuales provienen de las fuerzas básicas de la institución, en las cuales Chivas invierte una millonaria suma año a año, cifra que es incluso mucho más alta que la que gasta en los propios refuerzos. Sólo con esa política de "darle tiraje a la chimenea" en una forma hiper-profesionalizada se puede llegar a suplir los puntos débiles, lo cual a este nivel es una "ventaja comparativa" (término muy usado en Economía) que pocas escuadras del mundo poseen.
¿Qué más? Unas palabras para Chivas, el vencedor de hoy. Si bien deberían sentirse orgullosos del triunfo y de la forma en que se obtuvo, y también de su exitosa política de formación de talentos en casa e identificados plenamente con el club, creo que es una vergüenza que llegue a la final un elenco que jugó la mitad de partidos que la "U". Sí, porque Chivas empezó el torneo recién en octavos de final, debido a que el año pasado había abandonado el campeonato por culpa de la llamada "gripe porcina", un problema totalmente extrafutbolístico. Espero que cosas así no se den nuevamente, aunque haya sido una compensación para muchos "justa". Así, los que deben aprender de este partido no sólo son los jugadores, entrenador y dirigentes de la "U", sino que también la gente que organiza la Copa Libertadores, para que este tipo de situaciones no se vuelvan a repetir.
Finalmente, ya no más conclusiones, sino que un sincero agradecimiento a los jugadores de la "U" por habernos hecho ilusionarnos con poder tocar la Copa Libertadores y volver a ponernos en la cúspide del fútbol sudamericano después de 14 años. Para ellos van estas palabras: "Recuerden que siempre contarán con nuestro apoyo, ganen o pierdan, porque ser hincha de este equipo es algo que va más allá del resultado, porque es actitud y es sentimiento lo que nos impulsa. Me siento orgulloso de ser chuncho, tanto ahora en la gloria de una tremenda campaña internacional, como en las derrotas más dolorosas o en las caídas más humillantes. En verdad, gracias por todo muchachos..."
lunes, 2 de agosto de 2010
Es imposible no ilusionarse
Voy a ser sincero: en enero, cuando recién empezaba la Copa Libertadores, soñé que la "U" la ganaba con un gol en el último minuto. Si bien siempre le tuve mucha Fe a este equipo, tampoco me quise hacer la idea de que iba a llegar tan alto, porque como muchas veces cuando las expectativas son altas, al final suelen quedar en nada.
Pero la buena campaña que ha hecho la "U", que ya está en semifinales, sí da para ilusionarse. Si bien no ha jugado del todo bien, los resultados han sido muy positivos, basándose principalmente en un fútbol pragmático pero demasiado efectivo.
El partido del martes contra Chivas acá en Santiago será vital: si ganan los azules, por primera vez en la historia estarían en la gran final, y con la posibilidad cierta de levantar ese trofeo que nos ha sido esquivo por años. Las expectativas son altísimas, como también sería enorme la pena y la decepción en caso de caer derrotados frente al elenco mexicano. Las cartas ya están echadas, sólo falta cruzar los dedos...
PD: Ah y nos vemos el Martes en el Estadio Nacional a las 21:15 hrs. Grande la U.
Pero la buena campaña que ha hecho la "U", que ya está en semifinales, sí da para ilusionarse. Si bien no ha jugado del todo bien, los resultados han sido muy positivos, basándose principalmente en un fútbol pragmático pero demasiado efectivo.
El partido del martes contra Chivas acá en Santiago será vital: si ganan los azules, por primera vez en la historia estarían en la gran final, y con la posibilidad cierta de levantar ese trofeo que nos ha sido esquivo por años. Las expectativas son altísimas, como también sería enorme la pena y la decepción en caso de caer derrotados frente al elenco mexicano. Las cartas ya están echadas, sólo falta cruzar los dedos...
PD: Ah y nos vemos el Martes en el Estadio Nacional a las 21:15 hrs. Grande la U.
2014
Hace mucho me convencí de que quien llegaba a ser Presidente de la República era al que le tocaba. No necesariamente el más brillante o el más preparado, sino a quien le tocaba serlo. Por cierto, todos los que en democracia llegan a la recta final son seres de excepción. Muchos sueñan con llegar allí, pero pocos son los que lo logran. En monarquías o dictadura, la circunstancia no cambia: es al que le tocó, pero resulta más fácil que pudiera ser un heredero inepto o un gorila bien graduado.
Lagos fue siempre un candidato muy potente, pero el 90 le tocaba a un democratacristiano como Aylwin, y el 94, pero no el 2010, a Frei. Me cuesta imaginar a Michelle Bachelet como Presidenta a inicios de la transición. Me imagino cuántas veces Lavín habrá pensado que, si esta vez le hubiera tocado a él, otra podría haber sido su suerte. Así son las cosas.
Si la Concertación pensara que para ganar el 2014 sus problemas son cambiar las directivas y que Bachelet no sea candidata, podría casi asegurar que no ganará. No porque el cambio de directivas sea intrascendente o porque esté levantando la postulación de Michelle Bachelet, sino simplemente porque el problema a resolver por la Concertación no son las figuras que la representarán, por importantes que siempre sean éstas, sino su capacidad de producir futuro.
La Concertación, instalada en sus éxitos, que —con mano en el corazón— nadie niega aunque le disguste, fue progresivamente haciéndose más representante de su pasado que del futuro.
Terminó vendiendo el statu quo como alternativa a un futuro que se vestía con las más amenazantes incertidumbres. Esa opción obtuvo alrededor de un 30% de los votos en primera vuelta. El anhelo de cambio, quizás diverso y confuso en sus razones, era extenso; se reflejaba en gobiernistas y opositores. En segunda vuelta, lo que demostró el 48% de la Concertación fue que, a pesar de esta brecha entre su oferta y el sentimiento de la mayoría, eran potentes aún el respaldo a las certezas que entregaba y la desconfianza en la derecha. Podría incluso hasta haber postergado su derrota, pero iba hacia allá, ya no contenía futuros.
Hay además una nueva circunstancia. Las desconfianzas en lo que la derecha podría ser ya no sirven como capital político. Ahora ella es gobierno. La población tiene la oportunidad de evaluar si son verdad las amenazas que le auguraban o los temores que sentía.
No es el buen pasado lo que la Concertación puede ahora ofrecer. Es convencer con la promesa de un futuro mejor al Chile que llegará a ser el 2014, y mejor, además, al que la derecha someterá a consideración de chilenas y chilenos.
No es un desafío menor para una fuerza que fue exitosa y se habituó a vender sus éxitos como razón para volver a ser. Ningún dirigente que se precie de tal puede culpar a Bachelet por las carencias futuras de la Concertación.
Por eso tengo la sensación de vivir tiempos de renovación. Como después del golpe de 1973. Descubrimos entonces que no bastaba denunciar a quien nos derrotó, sino que necesitábamos explicarnos por qué lo logró. Debimos aprender a descubrir qué habíamos hecho mal y qué habíamos gestado. Obligó a mirar mundos e ideas nuevas, así como a tener esa capacidad, nunca fácil, de cuestionarse de verdad a uno mismo y soportar profundos desgarros, dolores del alma.
Luego debimos aprender qué significaba hacerlo bien siendo fieles a nosotros mismos. Por eso vencimos el 88.
Los tiempos son distintos. Menos inhóspitos. Pero habrá desgarros para volver a ser.
2014 está cerca. La promesa de futuro tendrá entonces más importancia que en las últimas contiendas presidenciales. Construirla no es corto ni fácil. Más que discutir las culpas por una derrota estrecha, el tema es qué se propone a esa mayoría cambiante, de rasgos y anhelos distintos a los de 1990. La Concertación debe convencer de que su vuelta es mejor para el futuro de la mayoría y, además, debe coincidir con la ciudadanía en el nombre que encarne eso. Al fin y al cabo, es ésta la que decide a quién le toca.
Lagos fue siempre un candidato muy potente, pero el 90 le tocaba a un democratacristiano como Aylwin, y el 94, pero no el 2010, a Frei. Me cuesta imaginar a Michelle Bachelet como Presidenta a inicios de la transición. Me imagino cuántas veces Lavín habrá pensado que, si esta vez le hubiera tocado a él, otra podría haber sido su suerte. Así son las cosas.
Si la Concertación pensara que para ganar el 2014 sus problemas son cambiar las directivas y que Bachelet no sea candidata, podría casi asegurar que no ganará. No porque el cambio de directivas sea intrascendente o porque esté levantando la postulación de Michelle Bachelet, sino simplemente porque el problema a resolver por la Concertación no son las figuras que la representarán, por importantes que siempre sean éstas, sino su capacidad de producir futuro.
La Concertación, instalada en sus éxitos, que —con mano en el corazón— nadie niega aunque le disguste, fue progresivamente haciéndose más representante de su pasado que del futuro.
Terminó vendiendo el statu quo como alternativa a un futuro que se vestía con las más amenazantes incertidumbres. Esa opción obtuvo alrededor de un 30% de los votos en primera vuelta. El anhelo de cambio, quizás diverso y confuso en sus razones, era extenso; se reflejaba en gobiernistas y opositores. En segunda vuelta, lo que demostró el 48% de la Concertación fue que, a pesar de esta brecha entre su oferta y el sentimiento de la mayoría, eran potentes aún el respaldo a las certezas que entregaba y la desconfianza en la derecha. Podría incluso hasta haber postergado su derrota, pero iba hacia allá, ya no contenía futuros.
Hay además una nueva circunstancia. Las desconfianzas en lo que la derecha podría ser ya no sirven como capital político. Ahora ella es gobierno. La población tiene la oportunidad de evaluar si son verdad las amenazas que le auguraban o los temores que sentía.
No es el buen pasado lo que la Concertación puede ahora ofrecer. Es convencer con la promesa de un futuro mejor al Chile que llegará a ser el 2014, y mejor, además, al que la derecha someterá a consideración de chilenas y chilenos.
No es un desafío menor para una fuerza que fue exitosa y se habituó a vender sus éxitos como razón para volver a ser. Ningún dirigente que se precie de tal puede culpar a Bachelet por las carencias futuras de la Concertación.
Por eso tengo la sensación de vivir tiempos de renovación. Como después del golpe de 1973. Descubrimos entonces que no bastaba denunciar a quien nos derrotó, sino que necesitábamos explicarnos por qué lo logró. Debimos aprender a descubrir qué habíamos hecho mal y qué habíamos gestado. Obligó a mirar mundos e ideas nuevas, así como a tener esa capacidad, nunca fácil, de cuestionarse de verdad a uno mismo y soportar profundos desgarros, dolores del alma.
Luego debimos aprender qué significaba hacerlo bien siendo fieles a nosotros mismos. Por eso vencimos el 88.
Los tiempos son distintos. Menos inhóspitos. Pero habrá desgarros para volver a ser.
2014 está cerca. La promesa de futuro tendrá entonces más importancia que en las últimas contiendas presidenciales. Construirla no es corto ni fácil. Más que discutir las culpas por una derrota estrecha, el tema es qué se propone a esa mayoría cambiante, de rasgos y anhelos distintos a los de 1990. La Concertación debe convencer de que su vuelta es mejor para el futuro de la mayoría y, además, debe coincidir con la ciudadanía en el nombre que encarne eso. Al fin y al cabo, es ésta la que decide a quién le toca.
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